Cosecha de tempestades
Julián Parra Ibarra
Desde el primer día de su mandato, Jorge Herrera Caldera fue conocido como el gobernador priista más panista de México, y pareciera que durante seis años trabajó incansablemente para que el PAN se hiciera de la gubernatura, hasta que consiguió el objetivo al convertirse en el primer mandatario en Durango en entregar el poder a un candidato propuesto por un partido distinto PRI, lo que a nadie debiera extrañar conociendo su proclividad a los colores blanco y azul.
En sus pugnas con su antecesor y padre político, Ismael Hernández Deras, arrastró al priismo duranguense al desfiladero. Engañó al presidente Peña Nieto y a la dirigencia nacional de su partido, desplazando la candidatura natural de la lagunera Leticia Herrera Ale, haciéndoles creer que la mejor propuesta para conservar la gubernatura, era el entonces alcalde de la ciudad capital, Esteban Villegas Villarreal.
El divisionismo del priismo duranguense generado, impulsado y auspiciado por Hernández Deras y Herrera Caldera, trajo como consecuencia la derrota de la gubernatura y -en la zona de la capital-, de la alcaldía duranguense y los distritos con cabecera en aquella región del Estado. El fracaso fue estrepitoso y nadie que haya sido partícipe en esa trama, se puede vender hoy como ajeno al problema y tratar de evadir su responsabilidad, entre ellos por supuesto el coordinador general de la campaña de Esteban Villegas, Luis Enrique Benítez Ojeda, impuesto por el grupo de Ismael Hernández, en contra de la voluntad del candidato.
Hoy Benítez Ojeda se quiere erigir como el mesías del priismo en la entidad, pero en el poco tiempo que ha venido ejerciendo la –otra vez-, imposición del grupo ismaelista como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, ha venido sembrando vientos, por lo que ya empezó la cosecha de las tempestades de parte de los priistas de la Comarca Lagunera.
En un programa de opinión en la capital del estado, expuso su propia versión de lo que ocurrió en la elección del año pasado en la que su partido perdió la
gubernatura del Estado. Reclamó que se le había invertido más tiempo a La Laguna que a la capital, y que al final “La Laguna no nos dio los votos que creíamos que podíamos obtener en aquella región; y en Durango, nos desfondamos, hay que decirlo, fue una etapa al final muy dura porque no creímos que fuera a ser tanto el tamaño de la diferencia en la capital”.
Los hechos, los números, las cifras, los datos duros, desmienten al flamante presidente estatal del PRI: en La Laguna el PRI ganó la gubernatura, los distritos con cabecera en la región, y las alcaldías de los principales municipios, Gómez Palacio, Lerdo, Bermejillo entre otros, salvo el caso de Tlahualilo donde la gente ya se arrepiente de haber optado por la ‘alternancia’.
Y sí, en efecto, en la zona de la capital, se desfondaron. Así de simple y llana es la explicación y el propio Benítez Ojeda lo admitió en ese programa de opinión: “Yo creo que sí hubo un momento al final al final, que fue clave, en el que creíamos que estábamos ganados, y muchos le aconsejaban malamente al entonces candidato a Gobernador, que ya no se desgastara, que ya no era necesario hacer tanto evento, que ya no era lógico que se fuera arriesgar si ya estaba ganado, que ya se cuidara, y empezó también a aislarse, nos faltó más presencia en la capital, no hubo en la campaña el tiempo suficiente para la capital”.
Como parte de la caterva de perdedores que llevaron a la derrota a su partido, Luis Enrique trata de encontrar la justificación al fracaso que construyeron, culpando de la falta de votos a la única región que cumplió con los votos el día de la elección.
Cuando se le vino el mundo encima, Benítez Ojeda reculó porque es re…zacatón, y dice que en La Laguna le malinterpretaron sus comentarios. Pero su intento de minimizar el trabajo de los priistas laguneros, se lo captó tan claramente hasta el mismo Esteban Villegas, quien admite que en su campaña cometió errores, entre ellos haber aceptado la imposición de Luis Enrique como su coordinador general de campaña, y quien nunca cumplió con el trabajo que le correspondía.
Bien lo dijo la alcaldesa gomezpalatina Leticia Herrera Ale: Luis Enrique Benítez Ojeda ha logrado la unificación del priismo duranguense, pero en su contra, al grado que los priistas laguneros piden ya a Enrique Ochoa Reza, el envío de un delegado especial, que venga a lograr la unidad que se perdió tras la derrota en la elección del año pasado, y que hoy amenaza con agudizarse. Y más, pedirán al CEN del PRI la expulsión de los ex gobernadores Ismael Hernández Deras y Jorge Herrera Caldera, responsables directos del resquebrajamiento del Revolucionario Institucional en Durango.
De ese tamaño están las cosas, de cara a la definición de las candidaturas para la elección del año que entra, a la que se suma a las federales, la renovación del Congreso local.