Todo mi apoyo, mi cariño y mi solidaridad para el periodista, pero sobre todo para el amigo, Fernando Alatorre Escobedo, quien salió avante con gran fortaleza de la operación a que fue sometido días atrás. Un enorme abrazo, estamos contigo, mi querido Fer
Julián Parra Ibarra
Durante todo el tiempo de duración de la campaña interna del PAN para definir a su candidato presidencial, sostuve la tesis de que en algún rincón de Los Pinos o en alguna oficina del CEN del blanquiazul, se había delineado y definido la estrategia de vender la idea de que Ernesto Cordero era el delfín de Felipe Calderón, de que sería impuesto como candidato por el Presidente de la República, sabedores que la gente, las mayorías, siempre se van con el más débil.
Desde siempre sostuve que Cordero fungía –y además lo cumplió muy bien- en el papel de ‘pararrayos’. En realidad, la ‘gallina’ del Presidente en todo momento lo fue Josefina Vázquez Mota.
En términos futboleros esa estrategia o movimiento se le llama ‘jalar la marca’, y eso sucede cuando el jugador habilidoso atrae a los defensores y ‘limpia’ el terreno para que otro compañero llegue libre y anote en la portería contraria. Una famosísima dupla contemporánea para ejemplificar lo que digo en el símil futbolero, era la que integraban Rodrigo ‘Pony’ Ruiz y Jared Borgetti, una pareja letal que se cansó de hacer goles con el Santos.
En el equipo del Partido Acción Nacional, Cordero fue el ‘Pony’ de los azules, ‘jalaba’ la marca de los periodistas, de los opositores y el ‘fuego amigo’, le limpió de marca el terreno a Josefina Vázquez Mota para que ésta llegara de atrás para rematar el pase de quien, hoy sabemos, fue premiado por el papel desempeñado en las internas, con la primera posición de las ‘pluris’ para el Senado.
La estrategia azul fue exitosa porque se cumplió con el objetivo primordial de que Josefina Vázquez Mota llegara sin raspones a la constitucional, con todo y que por momentos quien se arrimaba al callejón de los trancazos fuera la propia Vázquez Mota, como cuando tratando de pegarle al ex secretario de Hacienda, escupió hacia arriba al descobijar el crecimiento del número de pobres que se habían potenciado durante el paso de Cordero por la Sedesol federal.
Terminó el encargo y el ‘pararrayos’ recibió su premio.
El problema es que –y otra vez volviendo a los términos futboleros- una vez que se ha quedado sin quien le jale la marca, Josefina Vázquez Mota tiene que encarar ‘mano a mano’ a sus adversarios, ya no hay quien se los distraiga, es ella y nadie más que sus rivales enfrente.
Sin embargo, a partir de que se inició el periodo de intercampañas decretado por el árbitro mañoso –el IFE-, Vázquez Mota ha demostrado no ser tan habilidosa en el juego individual y que no es la anotadora letal, como cuando tenía quien le abriera los espacios o, por lo menos, quien le jugara de poste para que ella entrara franca de frente al marco.
Su equipo debe estar, lo menos, inquieto, si no es que preocupado, por los tropezones que se han venido como cascada empezando por la disputa por el número de pobres con Cordero durante la interna, pero una vez superada esa etapa, le asestó otro golpe al gobierno calderonista cuando dijo que en materia de seguridad, “la Secretaría de Gobernación está totalmente rebasada”, y que ya no ayudaba en nada a la agenda de seguridad y justicia que requiere el país.
Luego provocó un gran escozor, en nuestro País pero sobre todo en Chile, cuando se divulgó un antiguo texto suyo en el que elogiaba la política económica del dictador Augusto Pinochet. Verónica Cifuentes, presidenta regional provisoria del Partido Progresista de Chile (PRO), quien calificó de ‘aberrante’ que la candidata de la derecha mexicana hubiera elogiado “la dictadura de un tirano sin nunca arrepentirse”.
Después se metió en camisa de once varas cuando frente a estudiantes del ITAM, pretendió congraciarse con el auditorio al decir: “No soy perfecta, estudié en la Ibero”, su alma mater. Más temprano que tarde, tuvo que acudir a al programa radial ‘Tristeturno’ de Ibero 90.90 para tratar de justificarse, arguyendo sólo había sido una expresión, “una broma”, pero jamás con la intención de lastimar a la institución en la que estudió Economía.
El marcador empezaba ya a ser abultado, pero además desmotivante porque la anotación que recibió en la cancha del estadio Azul provino de su propio equipo. Es decir, le metieron un autogol cuando la clientela abandonó las tribunas justo cuando ella dirigía su mensaje de toma de protesta como candidata presidencial panista.
Cuando al fin parecía que había conseguido su primer gol luego de arrancar elogios del escritor Mario Vargas Llosa en Lima, su equipo distraído por el festejo, volvió a meter la pelota en su propio marco, al enviar un comunicado en el que al peruano le concedían el título de Premio Nobel de la Paz, en vez de Premio Nobel de Literatura como realmente es.
El escritor había dicho al poner en marcha el Primer Seminario Internacional América Latina y sus Desafíos, que la mexicana era “una mujer inteligente, demócrata profunda, liberal que ha luchado por la transparencia y la honestidad y que ha contribuido a la democratización de su país”.
“(…) hoy día México es una democracia. Para que lo siga siendo, para que siga fortaleciendo, para que la lucha contra la violencia, la corrupción y el narcotráfico que ha dado con tanto coraje el presidente Calderón no ceda el paso y no retroceda necesitamos que Josefina Vázquez llegue a la presidencia de México”.
Gran gol con un futbol vertical al llegar al marco contrario de tres toques. Pero en el festejo su equipo se olvidó que el juego aún no terminaba y se fueron a meter a su propia portería con todo y balón, para diluir el festejo y la euforia por el gran gol conseguido. El gozo se fue pues, al pozo.
Al tiempo que el pasado jueves en Argentina era repudiada por sus opiniones en torno a Augusto Pinochet y Margaret Tatcher, en México el rector de la UNAM, José Narro Robles emplazó a Josefina Vázquez Mota a que sostenga lo que escribió hace 19 años en su tesis universitaria en la que calificó a la Universidad Nacional como un ‘monstruo’, “que albergó a medio millón de estudiantes que lamentablemente no tienen ningún interés en su preparación profesional”.
Si alguien en su equipo no le ayuda a recomponer las cosas a partir de la semana que entra que inician las campañas, mucho me temo que Josefina llegará al 1 de julio como lo hizo el día de su registro ante el IFE: de ‘aventón’ y suplicando ‘Dios mío, hazme Presidenta por favor’.
A LA BÁSCULA.